¿Deben las mujeres jugar a cinco sets? Swiatek y Gauff reavivan un debate histórico en el tenis

El debate sobre si las mujeres deberían disputar partidos a cinco sets en los Grand Slams volvió a instalarse en el circuito, y esta vez no fue impulsado por una polémica aislada, sino por declaraciones concretas de dos de las principales figuras del tenis actual: Iga Swiatek y Coco Gauff.

¿Deben las mujeres jugar a 5 sets? Swiatek y Gauff reavivan un debate histórico en el tenis.

mujeres jugar 5 sets tenis - Swiatek Gauff

En el marco del torneo de Doha y en medio de conversaciones recientes sobre el futuro del formato en los majors —especialmente tras comentarios vinculados al Australian Open— ambas jugadoras ofrecieron su visión sobre un tema que históricamente divide opiniones dentro del deporte.

La pregunta es simple en apariencia: ¿deberían las mujeres jugar al mejor de cinco sets en los Grand Slams, como lo hacen los hombres? La respuesta, sin embargo, es mucho más compleja.


Lo que dijeron Swiatek y Gauff. ¿Deben las mujeres jugar a 5 sets?

Swiatek, número uno del mundo en varias etapas recientes, fue clara al señalar que el cambio no puede analizarse únicamente desde la igualdad simbólica. La polaca remarcó que el calendario femenino ya es extremadamente exigente y que cualquier modificación estructural debería contemplar el impacto físico y la organización global del circuito.

No se mostró cerrada al debate, pero dejó en claro que el contexto importa: más partidos largos implican ajustes en recuperación, preparación y planificación anual.

Gauff, por su parte, adoptó una postura más abierta al concepto, aunque también matizada. Reconoció que muchas jugadoras estarían preparadas para competir a cinco sets en instancias decisivas, pero destacó que el debate debe incluir a todo el circuito y no solo a la élite.

En otras palabras: no es solo una cuestión de capacidad, sino de estructura.


Un debate que vuelve cíclicamente

La discusión sobre los cinco sets en el tenis femenino no es nueva. Históricamente, los Grand Slams establecieron el formato al mejor de tres sets para mujeres y cinco para hombres, una diferencia que con el tiempo fue cuestionada desde distintos sectores.

Quienes apoyan la modificación argumentan:

  • igualdad de condiciones en los torneos más importantes
  • mayor épica en las finales
  • coherencia con la profesionalización total del deporte

Quienes se oponen señalan:

  • calendario más cargado en WTA
  • riesgo de lesiones
  • diferencias estructurales en el circuito

En los últimos años, con la paridad creciente en el tenis femenino y el aumento del nivel físico, el argumento de “capacidad” perdió fuerza. Hoy el eje pasa por la logística y la sostenibilidad.


¿Qué cambiaría realmente?

Introducir partidos a cinco sets no sería solo extender la duración de los encuentros. Implicaría revisar:

  • días de descanso
  • programación televisiva
  • planificación anual
  • preparación física

Además, hay una cuestión estratégica: el tenis femenino moderno se caracteriza por intensidad alta y márgenes reducidos. Alargar el formato podría cambiar dinámicas competitivas, favoreciendo perfiles más resistentes y alterando el tipo de campeonas que emergen.

Swiatek y Gauff, en ese sentido, no hablaron desde la confrontación, sino desde la responsabilidad. Ambas coincidieron en que el debate debe ser colectivo y estructural, no una decisión aislada o impulsiva.


Más que igualdad simbólica

Uno de los puntos más interesantes de sus declaraciones es que ninguna apeló únicamente al discurso de igualdad automática. No dijeron “sí porque sí” ni “no porque no”. El enfoque fue más maduro: analizar consecuencias reales.

En un contexto donde el tenis busca modernizarse y adaptarse a nuevas audiencias, la cuestión de los cinco sets para mujeres podría reaparecer con fuerza en los próximos años. Pero si algo dejaron claro Swiatek y Gauff es que la decisión no puede tomarse desde la presión mediática, sino desde un análisis profundo del ecosistema completo.


Un debate que seguirá abierto

Por ahora, el formato no cambiará de inmediato. Pero el hecho de que las principales figuras del circuito hablen del tema sin esquivarlo es una señal de que la conversación está viva.

La discusión sobre los cinco sets ya no es un tabú, sino una posibilidad futura que requiere consenso. Y cuando jugadoras como Swiatek y Gauff se posicionan públicamente, el debate deja de ser teórico y pasa a formar parte del presente del tour.

En el tenis moderno, donde cada ajuste tiene impacto global, la pregunta ya no es si las mujeres pueden jugar a cinco sets, sino cuándo —y bajo qué condiciones— tendría sentido hacerlo.

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