Dudas alrededor del camino de Djokovic en el Abierto de Australia mientras Courier da la voz de alarma

Novak Djokovic vuelve a estar en semifinales del Abierto de Australia, alcanzando esa instancia por decimotercera vez en Melbourne. Sobre el papel, es otro logro extraordinario para el campeón de 24 títulos de Grand Slam. En la práctica, sin embargo, su recorrido hasta las semifinales en la edición 2026 del torneo ha despertado dudas — y no solo entre los aficionados.

Djoovic aplauda a Musetti en el instante en el que el italiano abandona la Rod Laver Arena.

Aunque el marcador reflejará una victoria por retiro ante Lorenzo Musetti, el rendimiento previo a la lesión del italiano ha generado una preocupación real. Djokovic perdía por dos sets y estaba sufriendo claramente cuando el físico de Musetti dijo basta. Las circunstancias de ese triunfo provocaron críticas contundentes, especialmente por parte del ex campeón del Abierto de Australia, Jim Courier.

El veredicto sin filtros de Courier

Jim Courier, campeón en Melbourne en 1992 y 1993, no se guardó nada en su análisis del nivel de Djokovic. En declaraciones a TNT Sports, el ex número uno del mundo lanzó una de las críticas más directas que el serbio ha recibido en los últimos años.

Desde la perspectiva de Courier, el rendimiento de Djokovic durante los dos primeros sets — perdidos 6-4 y 6-3 — estuvo muy por debajo del estándar necesario para aspirar al título, especialmente con un cruce de semifinales ante Jannik Sinner en el horizonte.

“Si yo formara parte de su equipo, lo querría inmediatamente en la cancha de entrenamiento”, afirmó Courier. “Una hora intensa, jugando puntos, subiendo el ritmo. Lo que vimos no fue suficiente, y no lo será en una semifinal”.

No se trató solo de perder sets. Courier remarcó la forma en que Djokovic fue superado: desplazamientos planos, patrones predecibles y una falta de urgencia poco habitual en su juego.

¿Un problema de ritmo por demasiado descanso?

Uno de los puntos más interesantes que planteó Courier no tuvo que ver con la edad ni con las lesiones, sino con la inactividad. Djokovic avanzó a octavos sin jugar debido al retiro de Jakub Mensik, lo que le dejó un parón prolongado antes de enfrentarse a Musetti.

En un deporte donde el ritmo lo es todo, esa falta de competencia pudo haberle jugado en contra.

“Tal vez fue el día libre, tal vez la ausencia de estrés competitivo”, explicó Courier. “Pero se lo vio fuera de sincronía. A este nivel, y especialmente a su edad, esos detalles importan. Verlo luchar de esa manera es preocupante”.

La idea de que el descanso pueda ser una desventaja puede parecer contraintuitiva, sobre todo para un jugador de 38 años, pero lo visto en este partido fue difícil de ignorar. Djokovic estuvo lento de reacción, incómodo en los peloteos y inusualmente pasivo al intentar tomar la iniciativa.

Salvado por la desgracia de Musetti

No hay forma de esquivar la dura realidad: si Musetti no hubiera sufrido una lesión muscular al inicio del tercer set, el torneo de Djokovic probablemente habría terminado el miércoles por la noche. El italiano no solo dominaba el marcador, sino que jugaba con claridad, variedad y confianza, dejando al descubierto la falta de precisión del serbio.

Courier reconoció la crueldad del deporte, pero se mantuvo firme en su conclusión.

“Sin la lesión, Novak estaría haciendo las valijas”, sentenció. “Esa es la verdad. Y él también lo sabe”.

El propio Djokovic admitió tras el partido que estuvo muy lejos de su mejor nivel, un raro gesto de vulnerabilidad en un jugador conocido por transformar la adversidad en dominio.

Sinner espera y no hay margen de error

El momento de esta bajada de rendimiento no podría ser peor. Djokovic ahora se enfrenta a Jannik Sinner, campeón defensor y probablemente el jugador más completo del circuito en canchas duras en la actualidad. El italiano ha sido implacable a lo largo del torneo, mostrando solidez física y claridad mental.

Ante un rival así, el margen de error es inexistente.

Courier fue tajante sobre lo que se avecina.

“Tiene mucho trabajo por delante. Muchísimo”, afirmó. “Esto no se arregla hablando. Se arregla entrenando, subiendo la intensidad y encontrando soluciones rápido”.

Experiencia contra realidad

Por supuesto, descartar a Novak Djokovic ha sido históricamente una apuesta perdedora. Su carrera está construida sobre desafiar pronósticos, sobrevivir a crisis y sacar su mejor tenis cuando las dudas lo rodean. Melbourne, en particular, ha sido muchas veces su fortaleza.

Pero incluso las leyendas no son inmunes a las señales de alerta.

Esta vez, las críticas no llegan desde rivales ni desde el ruido de las redes sociales, sino de un ex campeón que sabe perfectamente lo que se necesita para ganar en la Rod Laver Arena. El mensaje de Courier fue claro: la reputación por sí sola no llevará a Djokovic a superar esta semifinal.

Si Djokovic responde con una de sus resurrecciones clásicas o si este torneo confirma un cambio de guardia se sabrá pronto. Lo que sí es seguro es que, por primera vez en este Abierto de Australia, Novak Djokovic entra a un partido no como el hombre a vencer, sino como el hombre que tiene todo por demostrar.

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